Me gustaría comenzar lanzando una pregunta o con un juego que los/as alumnos/as no se esperen, para captar su atención. Mi objetivo es que desde el primer momento perciban la asignatura como una vía de expresión a través de la cual adquieran competencias y desarrollen el espíritu crítico.
Dedicaría la clase al trabajo cooperativo, generando un ambiente cómodo, seguro y favorable para promover la lectura y el gusto e interés por aprender. Si bien el respeto es imprescindible, considero muy importante que los/as estudiantes me perciban como alguien cercano y que se sientan libres para resolver las dudas que se les presenten. El objetivo de la sesión sería guiar a mis alumnos/as, ayudarlos/as a encontrar la literatura que les guste y que les introduzca a la lectura.
Soy consciente, sin embargo, de que un aula es diversa y de que podré encontrarme con dificultades: alumnos/as que no quieran aprender ni leer, que se nieguen a llevar a cabo las actividades, que no contribuyan al buen clima, etc. Ante esto, me gustaría poder llegar a cada uno de ellos/as, comprender sus necesidades y hacer todo lo posible para adaptar la sesión.

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